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¿Y tú qué eres? Cómo explicar tu trabajo cuando haces muchas cosas a la vez

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El dilema del "¿A qué te dedicas?"

Si eres una persona que trabaja en más de una disciplina —quizás haces diseño gráfico, impartes talleres, escribes, y además gestionas proyectos culturales o tecnológicos— seguramente te has enfrentado a una de las preguntas más incómodas en cualquier conversación: «¿Y tú a qué te dedicas?»

Lo que para otras personas es una respuesta sencilla («soy abogado», «soy enfermera», «soy ingeniero»), para quienes navegamos entre varias actividades puede convertirse en una especie de bloqueo mental. No es solo que cueste explicar lo que haces, sino que a veces ni tú mismo sabes por dónde empezar.

Este artículo es para ti si alguna vez te has sentido fuera de lugar al intentar resumir tu identidad profesional en una sola palabra. Porque, lo admitamos: el mundo aún espera definiciones simples, pero nuestras vidas (y nuestros trabajos) no siempre lo son.

Situaciones que nos suenan demasiado

La incomodidad de no saber cómo definirse no es una idea abstracta. Se manifiesta en momentos muy concretos y cotidianos. Por ejemplo, en una cena familiar, cuando alguien te pregunta si sigues “con lo del cine” o si ya has cambiado otra vez de trabajo. A veces hay una mezcla de genuino interés y desconcierto, como si tu trayectoria fuera un mapa difícil de leer. Y tú, que sabes que hay un sentido en todo lo que haces, te descubres respondiendo con evasivas o simplificando en exceso para no entrar en detalles.

En un evento profesional o una reunión de networking, la escena se repite con una presión distinta: “Preséntate en treinta segundos”. Y ahí estás tú, intentando decidir si hablas del último proyecto cultural, del trabajo como freelance en comunicación, o de la formación que estás dando online. En esos momentos, lo difícil no es no tener qué decir, sino elegir qué parte de ti mostrar.

También pasa al actualizar tu perfil en redes o escribir tu bio profesional. ¿Qué pones en el titular de LinkedIn cuando lo que haces no cabe en una sola palabra? ¿Qué orden sigues? ¿Cuál es “lo principal”? El síndrome de la casilla única se activa de nuevo y, con él, la sensación de que estás dejando cosas fuera.

Incluso en contextos más formales, como solicitar una subvención, una beca o presentarte a una convocatoria, esa multiplicidad puede parecer una traba. ¿Cómo construir un relato profesional coherente cuando tus experiencias cruzan campos que aparentemente no tienen nada que ver?

Y por si fuera poco, a veces la pregunta te la haces tú mismo/a: ¿qué soy? ¿A qué me dedico en realidad? ¿Tengo que decidirme por una sola cosa para avanzar? No es fácil habitar ese territorio, pero lo que parece una debilidad puede convertirse en una fortaleza, si sabes cómo contarlo.

Claves para definir y comunicar tu identidad profesional slasher

Aquí van algunas ideas prácticas para ordenar y comunicar mejor tu identidad profesional múltiple sin sentir que estás «vendiendo humo» ni quedándote corto:

1. Acepta que tu trayectoria es compleja (y eso no es malo)

No necesitas encajar en una sola casilla. La primera batalla es interna: dejar de pensar que tu valor profesional está en reducirte. Tu historia tiene coherencia, aunque no sea lineal. Reconciliarte con eso es el primer paso.

2. Usa el concepto de “hilo conductor”

Aunque hagas varias cosas, probablemente hay un eje que las une: ¿es la creatividad? ¿la comunicación? ¿la transformación social? ¿la tecnología? Nombra ese hilo conductor, y úsalo como columna vertebral para presentarte, por ejemplo: “Trabajo en el cruce entre la cultura, la comunicación y la tecnología. Combino la producción audiovisual con la creación de contenidos y la gestión de proyectos con impacto social.”

3. Ten varias versiones de tu pitch

No necesitas decirlo todo todo el tiempo. Puedes tener una presentación breve para contextos generales, y otra más detallada o adaptada a cada público.

  • Versión corta (LinkedIn): “Profesional multidisciplinar en contenidos, cultura e innovación.”
  • Versión adaptada (evento de arte): “Trabajo entre el cine, la gestión cultural y el archivo visual. Me interesa cómo el arte puede generar procesos de transformación.”

4. Haz una “lista de etiquetas” que te representen

Juega con combinaciones. En vez de huir de las etiquetas, úsalas a tu favor. Ejemplo:

  • Creativo / Productor / Formador
  • Investigadora / Artista visual / Archivera
  • Comunicadora / Docente / Facilitadora

No es necesario usarlas todas a la vez, pero te servirá para entender tu rango profesional.

5. No subestimes el poder de una buena bio

Una bio breve, bien escrita y flexible puede ser la mejor herramienta para presentarte en redes, convocatorias, webs o propuestas. Si te cuesta escribirla, empieza por contar tu historia como si se la explicaras a una amiga.

Un mensaje para quienes aún no saben definirse

Si aún te cuesta explicar a qué te dedicas, no estás solo/a. No es un error de tu parte: es que los sistemas de validación profesional que nos han enseñado no están pensados para la complejidad.

Pero los perfiles híbridos, multipotenciales o slasher no son una excepción: son cada vez más comunes y necesarios. En un mundo que cambia a velocidad vertiginosa, quienes saben adaptarse, aprender y conectar disciplinas tienen un valor incalculable.

Así que no te agobies por no tener una etiqueta perfecta. Trabaja en tu relato, sí, pero no olvides que lo importante no es encajar, sino saber ocupar tu lugar con autenticidad.

Este blog existe precisamente para eso: para acompañarte en ese proceso.

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